Descubrí la meditación a los 16 años, y eso me abrió la puerta al mundo del Yoga. Comencé practicando Ashtanga Vinyasa y Hatha y cuando terminé la secundaria supe que quería seguir ese camino. 

Hice dos profesorados en el lapso de 3 años en la escuela Yoga Om: 2 años de Hatha y 1 año de Meditación. Luego me especialicé durante 6 meses en Ashtanga Vinyasa. El objetivo de estos profesorados era profundizar mi práctica y especialmente mi Sadhana (práctica espiritual). Todo esto realmente cambió mi vida para siempre. Más adelante, fui terapeuta holística, dedicando 7 años a profundos estudios y enseñanzas de diferentes maestros, de los cuales sigo estudiando y guiándome para enseñar en la actualidad. 

A lo largo del tiempo y de diferentes experiencias, comprendí que la base y el objetivo, así como el principio y el fin, es la meditación. Por eso encuentro tan fascinante la práctica del Nidra, que es el camino al conocimiento de la propia consciencia.