Estudié Ingeniería Industrial. Trabajo en una empresa de consumo masivo y, como muchos, vivo una intensa jornada laboral. Hoy busco un balance entre “el sistema regular de trabajo” y transmitir lo que el Yoga significa para mí. Me formé en Power Yoga y en Krama Yoga, con grandes maestros como Fred Busch y Esteban Salazar. Por más física que sea la práctica, más que posturas, Yoga para mí es conexión; conectarte contigo mismo y con la magia que existe a tu alrededor.

El Yoga llegó a mi vida en el momento perfecto, y con él fui encontrando un camino de autoconocimiento, armonía y paz. Me reconocí como un Ser de Luz, como parte de una Esencia Divina Inmortal. Entendí que vivía mi vida como si fuera sólo un cuerpo físico, olvidando que soy un Ser espiritual viviendo una experiencia corporal. Desde la primera clase amé el sentido de conexión, de presencia. A medida que mi práctica avanzaba, no sólo sentía los cambios dentro del salón, sino en mi relación conmigo misma y con los demás, en mi alimentación, en mi cuerpo físico y mental.

He verificado que todo en la vida es perfecto. Cada situación, cada persona con la que te cruzas es un “maestro” que te enseña a re-valorar las cosas, a aceptar que todo tiene un proceso, y que los “errores” son necesarios en cada aprendizaje. Cuando tomas conciencia de esto, dejas los calificativos de lado, sin juzgar los sucesos como buenos o malos, justos o injustos. Dejas el sufrimiento de lado y con ello te liberas. Tus miedos desaparecen y es posible ir despertando tu conciencia, despertar a la libertad y al amor verdadero y real: al amor incondicional.

El Yoga nos muestra este camino.