adriana garavito

Desde el parque de mi casa, hace casi dos años, veía unas chicas andando con sus mats colgados en la espalda. Un día me atreví, les seguí el paso y así descubrí el yoga. Ya me habían dicho que era muy bueno, pero no fue hasta que llevé mi primera clase que supe que era lo que estaba buscando. Me sentí cómoda, liviana, tranquila. Libre. No pasó mucho y todo comenzó a cambiar de a pocos: el cuerpo, mi estado de humor y hasta mi alimentación. Llevé el profesorado de Power yoga de 200 horas con Fred Busch, luego llevé un curso de Yoga Restaurativo en Costa Rica. He culminado el teacher training de Power Yoga de 500 horas con Fred Busch y planeo estudiar más. También soy periodista y escribo sobre mi experiencia y lo que aprendo cada vez que puedo. Estoy convencida que decir que el yoga cambia vidas no es una exageración.